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En el campo, Elul

Nosotras, que estudiamos coaching con el incentivo de trabajar nuestro desarrollo personal, nuestras cualidades, abordando desde la óptica de la Torá temas como el liderazgo, las emociones, los estados de ánimo, los vínculos familiares y mucho más, estamos tomando con responsabilidad la tarea de potenciar nuestras virtudes, utilizando dinámicas y herramientas de esta disciplina, videos entretenidos y aprendizajes que transitamos juntas y nos motivan a vivir más inspiradas .

Qué lindo tener este espacio para pensar y transformarnos, porque como mujeres damos todo a nuestra familia, con tanto amor, con todo el corazón, día a día. Por lo que si somos más grandes…¡más daremos!

Y así, apreciando el trabajo hermoso que hacemos las mujeres de Am Israel, pensé en un relato que tiene tres escenarios: un campo, un desierto y una ciudad.

Imaginemos que recibimos un regalo, en una caja y al abrirla descubrimos que en ella, hay semillas.

¿Quién dejaría esas semillas ocultas en la caja? Obviamente que nosotras no.

Movidas por nuestras ansias de progreso o por lo menos por la pizca de curiosidad que todas tenemos, comenzaremos a mirar a nuestro alrededor y ahí, tomaremos una decisión importante: ¡adonde sembrarlas!.

¿En qué lugar crecerá lo que ahora está en nuestras manos?.

De pie frente al campo, al desierto y a la ciudad, elegimos el lugar. Y las diminutas semillas una vez sembradas, desaparecerán de nuestra mirada. Quedarán por un buen tiempo, ocultas para nosotras. Fuera de nuestro alcance.

Este es el momento en el que hay que desarrollar muchísima paciencia; porque sembrar, es la parte más fácil de esta tarea.

¡La más difícil está aquí! Cuándo tenemos que soltar el control, ese mismo control que fantasiosamente creemos tener, y que nos mantiene aferradas a la creencia de que nosotras siempre tenemos que ver que está pasando o que es lo que va a pasar, o lo que no….

¡Cuánto crecemos ahí, en Emuná!¡Como nos agigantamos!

¡Aprendemos a ver más allá de lo visible y a saber que todo va a estar bien, que nuestras semillas, debajo de la tierra, en silencio, siguen creciendo; que van a florecer y a prosperar Beezrat Hashem! Aprendemos a soltar; a rezar con palabras y también con lágrimas.

Llega un día, un luminoso y despejado día, en el que aparecen las flores, los árboles y los huertos regados con cada plegaria de nuestro corazón.

Queridas mujeres de Am Israel ….¿acaso no es así la tarea a la que nos entregamos por entero? Nuestros sueños son las semillas que atesoramos en la Neshamá. Los deseos más hermosos del corazón de una Bat Israel, construir un hogar en el que crezcan hijos e hijas que iluminen al mundo con buenas acciones.

Crecen nuestros hijos, forman sus hogares, y seguimos con el sidur en nuestras manos, y siempre una tefila en nuestros labios, susurrando bajito, para que llegue al oído de Hakadosh Baruj Hu.

Ahora……hay un detalle en esta metáfora. Un detalle que puede cambiar toda la historia por completo, y es el sitio en el que decidamos sembrar.

Si vamos al desierto, nada crece allí. Nada. Solo hay sequía y sed.

En el campo, podremos soñar con un huerto perfumado y hermoso.

Pero en la ciudad, dentro de los muros, están los tesoros, los protegidos, los amados, donde la riqueza más grande se acumula….nada más y nada menos que para el Rey, y eso es lo más alto que podemos pretender. Que nuestros frutos sean para el Rey.

Claro que no es una ciudad como en la que vivimos, ni un desierto o un campo como lo conceptualizamos hoy.

En esta historia el desierto es un lugar sin Torá, un lugar vacío de la conexión espiritual que necesitamos para no secarnos.

El campo, es un lugar adonde se siembra y crece pero hay más para nosotras. Los mejores frutos entran a la ciudad, se acercan a lo máximo. Las mejores flores, adornarán los jardines del palacio del Rey. Perfumarán los balcones.

Por eso cada día, agradezcamos a Boré Olam por ser parte de Am Israel y tener la posibilidad y el privilegio de que nuestra cosecha… sea Su Cosecha; que nuestros frutos…sean Sus Frutos y flores. “Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean agradables para Ti”…. Con la certeza de que nuestro destino, nuestros sueños y anhelos y proyectos, están siempre en manos y bajo el control absoluto y único de  HASHEM.